Baruch de Spinoza
Dios, es decir, la Naturaleza: todo se sigue por necesidad.
Ideas erróneas
Spinoza era ateo.
Se propone demostrar que Dios existe necesariamente y sitúa el amor a Dios en la cumbre de la Ética. Pero su Dios no es una persona: no quiere nada, no elige nada, no ama a nadie en el sentido humano. Por eso se le acusó de ateísmo en vida. El debate sigue abierto: panteísta, ateo disfrazado o místico de la razón.
Para Spinoza, Dios es la materia.
Él mismo lo desmiente: quienes creen que identifica a Dios con «una cierta masa o materia corpórea» se equivocan por completo. La materia (la extensión) es solo uno de los atributos de Dios; el pensamiento es otro, y hay infinitos más.
Spinoza predica la resignación: todo está escrito, así que para qué actuar.
Su ética es la de la potencia de obrar y la alegría. El hombre libre medita sobre la vida, no sobre la muerte, y busca lo que le es verdaderamente útil. Comprender la necesidad es dejar de ser zarandeado por las pasiones, no dejar de actuar.