Preguntas¿Tiene sentido la vida?Lo absurdo viene de tomar distancia, no de la brevedad de la vida
¿Tiene sentido la vida?Lo absurdo

Lo absurdo viene de tomar distancia, no de la brevedad de la vida

Lo absurdo según Nagel (la ironía antes que el heroísmo)

Thomas Nagel nacido en 1937La conciencia es un punto de vista subjetivo que la física no describe: hay que ampliar nuestra idea de la naturaleza.
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Lo que sostiene

Por tanto, la vida es absurda porque estos dos puntos de vista inevitables chocan en nosotros, y no porque sea breve o pequeña. La respuesta justa es abordar esta absurdidad con ironía, más que con heroísmo o desesperación.

Por qué

Lo absurdo nace del choque entre nuestra seriedad inevitable y un punto de vista exterior desde el cual esta parece arbitraria.

En resumen

«Lo absurdo viene de tomar distancia, no de la brevedad de la vida» es un argumento de Thomas Nagel (Thomas Nagel, «The Absurd», Journal of Philosophy, 1971) sobre la pregunta «¿Tiene sentido la vida?» (respuesta: lo absurdo). Su tesis: Por tanto, la vida es absurda porque estos dos puntos de vista inevitables chocan en nosotros, y no porque sea breve o pequeña. La respuesta justa es abordar esta absurdidad con ironía, más que con heroísmo o desesperación. Según la verificación lógica de AskPhilosophy (solucionador Z3), el argumento es válido solo si se admite una premisa que el autor no formula (P4). AskPhilosophy presenta 2 objeciones, 2 de ellas con una réplica documentada, y el texto original de cada premisa, verificado palabra por palabra.

Thomas Nagel, «The Absurd», Journal of Philosophy, 1971
Válido con una premisa implícita

Cuando decimos que la vida es absurda, solemos dar dos razones: somos minúsculos en el universo y vivimos muy poco tiempo. Nagel piensa que estas razones no se sostienen: si viviéramos eternamente, o si fuéramos inmensos, la vida no sería menos absurda. Para él, lo absurdo viene de un conflicto dentro de nosotros. Por un lado, tomamos nuestra vida muy en serio, pues no se puede vivir sin hacer elecciones. Por otro, siempre podemos tomar distancia y ver todo eso como arbitrario. Ambos puntos de vista son inevitables y chocan entre sí. Su conclusión sorprende: no es un drama. La respuesta correcta no es la desesperación ni el heroísmo (como en Camus), sino la ironía.

P1La pequeñez y la brevedad de nuestra vida no pueden ser lo que la hace absurda: una vida eterna, o un ser inmenso, no serían menos absurdos.
P2No podemos vivir una vida humana sin energía, sin atención y sin elecciones que muestren que nos tomamos algunas cosas más en serio que otras.
P3Siempre tenemos a nuestra disposición un punto de vista exterior a nuestra vida, desde el cual esta seriedad parece arbitraria, y la duda que trae consigo no puede resolverse.
P4 · premisa implícitaUna situación es absurda cuando enfrenta una pretensión con la realidad. Si el sentimiento filosófico de lo absurdo está justificado, procede, pues, de un conflicto de este tipo que existe en todos.
Por tanto, la vida es absurda porque estos dos puntos de vista inevitables chocan en nosotros, y no porque sea breve o pequeña. La respuesta justa es abordar esta absurdidad con ironía, más que con heroísmo o desesperación.

haz clic en una premisa para rechazarla

Si aceptas todas las premisas, la lógica te obliga a aceptar la conclusión. Por tanto, el debate gira en torno a las premisas.
Verificado por un solucionador lógico: es imposible que todas las premisas sean verdaderas y la conclusión falsa.
Sin la premisa implícita: Sin P4, el ordenador encuentra un caso en el que somos serios, en el que podemos tomar distancia y en el que, sin embargo, la vida no es absurda: por ejemplo, si el distanciamiento solo mostrara diferencias de punto de vista, sin ninguna pretensión desmentida.
Válido con P4. Nagel llega a ella por eliminación: primero muestra que las razones habituales (tamaño, duración) fracasan, y luego busca una fuente universal de conflicto. Sin P4, se puede admitir que la seriedad y el distanciamiento son inevitables sin que eso baste para hacer absurda la vida: un conflicto solo es absurdo si se admite que enfrenta una pretensión con la realidad. La parte sobre la ironía es un consejo que Nagel añade: no se deduce de las premisas, depende de su juicio de que el distanciamiento no nos dice nada importante.
Analogía. Alguien prepara con esmero una comida para unos invitados y, en plena cocina, se ve de pronto desde fuera, como una hormiga que se afana. No puede dejar de cocinar, ni tampoco olvidar lo que ha visto. Se sonríe de sí mismo y continúa: esa es la ironía que Nagel aconseja.

Objeciones

2

Cada objeción es una conversación: haz clic para ver quién responde y en qué punto está el debate.

Camus, El mito de Sísifo (anterior a Nagel, que lo critica) 1942 · ataca la conclusión

Sísifo, el héroe absurdo, conoce toda la extensión de su miserable condición, y esa misma lucidez corona su victoria: «No hay destino que no se supere con el desprecio». La actitud correcta no es, por tanto, la ironía serena, sino la rebeldía lúcida.

Nagel responde
Nagel, «The Absurd» (1971), sección VII
Nagel cita este pasaje de Camus en una nota y lo juzga «romántico y algo autocompasivo». Para él, nuestra absurdidad no justifica ni tanta angustia ni tanto desafío.
El debate continúa (nuestro resumen) Camus no pudo responder a Nagel: murió en 1960. Se puede imaginar su respuesta a partir de su texto: para él la rebeldía es una consecuencia de la lucidez, junto con la libertad y la pasión, y no un gesto teatral (véase el argumento camus-absurde-refus-suicide). Nagel piensa, por el contrario, que el desafío delata «una falta de aprecio de la insignificancia cósmica de la situación». Ambos coinciden en que no hay un sentido dado; difieren en el tono que hay que adoptar ante esta constatación.
O
Objeción del creyente: un sentido dado por Dios ataca la premisa 3

El paso atrás de Nagel supone que se puede dudar de cualquier propósito más grande. Pero si Dios existe, mi papel en su plan no es un sentido que yo invento: se me da desde fuera y pone fin a la duda. El creyente escaparía así del absurdo, como las personas que se ponen al servicio de algo más grande que ellas mismas.

Nagel responde
resumen: su texto aún no está en nuestro corpus
Nagel, «The Absurd» (1971), sección III
Nagel responde que la duda se aplica también a la causa más elevada: uno puede tomar distancia «también» ante el progreso de la historia humana, de la ciencia, el éxito de una sociedad, o el reino, el poder y la gloria de Dios, y ponerlos en cuestión de la misma manera.
El debate continúa (nuestro resumen) Nagel no dice que Dios no exista: dice que un propósito más grande no resuelve la cuestión del sentido, pues también se puede preguntar qué justifica ese propósito. Para el creyente, Dios no es un propósito entre otros sino el fundamento de todas las razones, y la pregunta «¿por qué Dios?» carece de sentido. Para Nagel, justificar es detenerse cuando ya no se necesitan más razones, y ese punto de parada sigue siendo nuestro. El debate versa sobre la naturaleza de ese punto de parada y sigue abierto.