Nicolás Maquiavelo
El poder se juzga por sus efectos, no por las buenas intenciones.
Ideas erróneas
Maquiavelo escribió: «El fin justifica los medios».
La frase no aparece en ninguno de sus escritos. El príncipe (18) dice otra cosa: cuando no hay tribunal que juzgue a los príncipes, la gente juzga por el resultado, y el vulgo considera honrosos los medios de un príncipe que triunfa. Es una descripción de cómo juzga la multitud, en un capítulo sobre las apariencias. El pasaje más cercano está en los Discursos (I, 9): Rómulo mató a su hermano para fundar Roma; «el hecho lo acusa, el resultado lo excusa». Pero Maquiavelo limita esta excusa a la violencia que funda o repara un orden libre, nunca a la que destruye. Atención: la traducción inglesa de Thomson (1883) añade la palabra «means» («medios»), que no está en el italiano.
Maquiavelo era partidario de la tiranía.
El príncipe da consejos duros a un príncipe nuevo. Pero los Discursos sobre la primera década de Tito Livio censuran a los fundadores de tiranías tanto como elogian a los fundadores de repúblicas, rechazan que se admire a César y sostienen que un pueblo es más prudente y constante que un príncipe. Rousseau llegó a leer El príncipe como «el libro de los republicanos»: lecciones dadas a los pueblos con el pretexto de instruir a los reyes.
Maquiavelo aconseja ser cruel y mentiroso.
Aconseja saber serlo cuando la necesidad lo exige, y parecer bueno. Pero también escribe que todo príncipe debe desear que lo tengan por clemente y no por cruel, y que no debe apartarse del bien cuando puede. Y se niega a llamar «virtud» a matar a los conciudadanos o traicionar a los amigos: eso puede dar poder, no gloria.