Platón
Más allá de las apariencias, las Ideas eternas.
La escalera del amor
Por tanto, el amor bien guiado asciende como por los peldaños de una escalera: de un solo cuerpo bello a dos, de dos a todos los cuerpos bellos, luego a las bellas ocupaciones, a los bellos conocimientos, hasta lo bello en sí.
Desear es carecer de aquello que se desea: el amor carece de lo bello y de lo bueno, y quiere poseerlos para siempre.
En el Banquete, cada comensal hace el elogio del amor. Sócrates cuenta lo que le enseñó una mujer sabia, Diotima. Para ella, el amor no es un dios perfecto: es un deseo, y por tanto nace de una carencia. Amamos lo que no tenemos, es decir, lo bello y lo bueno, y queremos poseerlos para siempre. Ahora bien, un ser mortal no puede conservar el bien para siempre; se acerca a él engendrando en la belleza, por el cuerpo (los hijos) o por el alma (discursos, leyes, ideas). El amor bien guiado asciende entonces como por una escalera: de un cuerpo bello a todos los cuerpos bellos, luego a las almas bellas, a las leyes, a las ciencias y, por último, a lo bello en sí, que no cambia. Esta tesis dio su nombre al «amor platónico», pero el texto es menos tímido de lo que se dice: parte del deseo del cuerpo. Lo que se presenta aquí es la tesis que Platón atribuye a Diotima, no una demostración suya.
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Sin la premisa implícita: Sin P6, el ordenador encuentra un caso en el que el amor es deseo de un bien duradero, la belleza es una y existe lo bello en sí, y sin embargo el amor no asciende: se puede uno detener en una persona amada por sí misma. P6 es lo que transforma «la belleza es una» en «hay que ascender».
Objeciones
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AAristófanes 385 a. C. · ataca la conclusiónEn ese mismo Banquete, defiende una idea muy distinta: cada uno de nosotros es la mitad de un ser entero cortado en dos, y el amor es la búsqueda constante de la propia mitad. Lo que se ama es, pues, una persona concreta, la nuestra, no la belleza en general. La escalera, que nos pide despojarnos de toda pasión exclusiva, describe algo distinto de lo que llamamos amar.
Platón responde
En ese mismo Banquete, defiende una idea muy distinta: cada uno de nosotros es la mitad de un ser entero cortado en dos, y el amor es la búsqueda constante de la propia mitad. Lo que se ama es, pues, una persona concreta, la nuestra, no la belleza en general. La escalera, que nos pide despojarnos de toda pasión exclusiva, describe algo distinto de lo que llamamos amar.
Gregory Vlastos 1973 · ataca la premisa 6Resumen: en esta teoría no se ama a la persona, sino lo que hay en ella de bello, bueno y amable. Las personas son solo lugares donde se encuentra la belleza, y se puede pasar de una a otra, o incluso ir más allá de todas las personas, sin perder el objeto del amor. Esto deja fuera lo que creemos amar en alguien: a esa persona misma, irreemplazable.
sin respuesta
Resumen: en esta teoría no se ama a la persona, sino lo que hay en ella de bello, bueno y amable. Las personas son solo lugares donde se encuentra la belleza, y se puede pasar de una a otra, o incluso ir más allá de todas las personas, sin perder el objeto del amor. Esto deja fuera lo que creemos amar en alguien: a esa persona misma, irreemplazable.
Martha Nussbaum 1986 · ataca la conclusiónResumen: el Banquete no se detiene en Diotima. Justo después de la escalera, Alcibíades entra ebrio y elogia a Sócrates como a un hombre concreto, a quien ama con sus defectos y su dureza. Este discurso muestra lo que la escalera no sabe decir: el amor a un individuo único, que ningún otro reemplaza. Platón hace así recaer una duda sobre el valor de una vida que va más allá de las personas.
sin respuesta
Resumen: el Banquete no se detiene en Diotima. Justo después de la escalera, Alcibíades entra ebrio y elogia a Sócrates como a un hombre concreto, a quien ama con sus defectos y su dureza. Este discurso muestra lo que la escalera no sabe decir: el amor a un individuo único, que ningún otro reemplaza. Platón hace así recaer una duda sobre el valor de una vida que va más allá de las personas.