FilósofosSéneca

Séneca

No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho.

Estoicismoh. 4 a. C. · h. 65 ItaliaEstoicoDirector espiritual (las Cartas a Lucilio)Consejero del emperador NerónAutor de tragedias
Non exiguum temporis habemus, sed multum perdidimus.
No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho.
Verificada palabra por palabra
'Servi sunt.' Immo homines.
«Son esclavos.» No, son seres humanos.
Verificada palabra por palabra
Ducunt volentem fata, nolentem trahunt.
El destino guía al que consiente y arrastra al que se resiste.
Verificada palabra por palabra
Homo, sacra res homini
El hombre, cosa sagrada para el hombre.
Verificada palabra por palabra
Ignis aurum probat, miseria fortes uiros.
El fuego prueba el oro, la desgracia prueba a los hombres valientes.
Verificada palabra por palabra
Mors quid est? aut finis aut transitus.
¿Qué es la muerte? O un final, o un tránsito.
Verificada palabra por palabra

Ideas erróneas

Falso
«Errar es humano, perseverar es diabólico» es una frase de Séneca.

No se encuentra en sus obras conservadas, y la palabra «diabólico» es cristiana. La idea aparece en Cicerón (Filípicas XII, 5: equivocarse es propio de cualquier hombre, perseverar en el error solo del necio) y la fórmula se aproxima a un sermón de Agustín (Sermón 164). Ninguno de estos textos está todavía en nuestro corpus.

Falso
Séneca mantuvo correspondencia con san Pablo.

Existe, en efecto, una correspondencia de catorce cartas entre Séneca y Pablo, pero es una falsificación escrita en el siglo IV (san Jerónimo la conoce hacia el 392). Ni el estilo ni el contenido son de Séneca ni de Pablo. Nada prueba que se conocieran.

Matizable
Séneca predicaba la pobreza pero vivía en el lujo: un hipócrita.

Era, en efecto, inmensamente rico, y sus enemigos se lo reprochaban en vida (el historiador Tácito recoge una acusación del año 58). Él mismo responde: no pretende despreciar la riqueza hasta el punto de rechazarla, sino no depender de ella; el sabio «no ama las riquezas, pero las prefiere». Y reconoce: «No soy un sabio.» El debate sobre su coherencia dura desde la Antigüedad.

Matizable
Para un estoico, el sabio no siente el dolor.

Séneca mismo lo dice: «no digo que [el alma valiente] no los sienta, sino que los vence». También admite unos «primeros movimientos» involuntarios (palidecer, estremecerse, turbarse), que afectan incluso al sabio: lo que él rechaza es abandonarse a ellos.