Mary Wollstonecraft
Las mujeres comparten la misma razón: edúquese a las mujeres en consecuencia.
Ideas erróneas
«La mente no tiene sexo» es una frase de Wollstonecraft.
La frase suele atribuirse a François Poullain de La Barre (Sobre la igualdad de los dos sexos, 1673). Wollstonecraft defiende una idea afín con sus propias palabras: reprocha a Rousseau dar «un sexo a la mente» y «niega la existencia de virtudes sexuales».
Quería que las mujeres se volvieran idénticas a los hombres.
Concede que los hombres tienen más fuerza corporal y que las mujeres pueden tener deberes distintos. Lo que rechaza es una razón y una virtud de naturaleza diferente. En la primera edición llega a escribir que, libres de prejuicios, las mujeres ocuparán un lugar «subordinado, pero respetable»; en la edición revisada sustituyó esa frase.
Exigía el voto para las mujeres.
Su lucha central es la educación y la independencia de las mujeres. Los derechos políticos aparecen solo de pasada, en el capítulo 9: «deja caer una insinuación» que provocará risas, dice, a saber, que las mujeres deberían tener representantes en el gobierno.
Despreciaba la maternidad y la vida familiar.
Al contrario, quiere mujeres instruidas porque son ellas quienes crían a los hijos: para formar ciudadanos, «su madre debe ser patriota». Concede que la mayoría de las mujeres están llamadas a ser esposas y madres; pide que lo sean como seres racionales, no como juguetes.