Antonio Gramsci
El poder se basa en la hegemonía cultural, no solo en la fuerza.
Ideas erróneas
«Pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad» es una fórmula de Romain Rolland, que Gramsci se limitó a tomar prestada.
En nuestros textos, la fórmula es del propio Gramsci. En una carta a su hermano Carlo (19 de diciembre de 1929) escribe «soy pesimista con la inteligencia, pero optimista por la voluntad», y llama al pesimismo y al optimismo «estados de ánimo vulgares y banales» que su propio estado de ánimo reúne y supera. Reaparece como lema en los Cuadernos (Q 1, §63, y luego Q 9 y Q 28), donde cierra una nota sobre la sobriedad de espíritu: formar personas que no se desesperen ante los peores horrores y que no se exalten por cualquier disparate. La bibliografía secundaria dice que en otro lugar la cita como procedente de Romain Rolland (L'Ordine Nuovo, 3 de abril de 1920): no hemos podido comprobarlo, pues ese pasaje no figura en nuestro corpus.
Gramsci escribió: «El viejo mundo se muere, el nuevo tarda en aparecer; ahora es el tiempo de los monstruos».
La frase circula con esta forma, pero no es el texto italiano de nuestros Cuadernos (Q 3, §34). Allí Gramsci escribe: «La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en este interregno se producen los fenómenos morbosos más variados» (traducción nuestra). No hay «claroscuro» ni «monstruos» (mostri). Y la nota tiene un sentido preciso: una «crisis de autoridad», en la que la clase dominante ha perdido el consenso y ya no es «dirigente», solo «dominante».
Para Gramsci, basta con ganar la batalla cultural: la economía pasa a un segundo plano.
Escribe lo contrario: «la reforma intelectual y moral está siempre ligada a un programa de reforma económica; más aún, el programa de reforma económica es precisamente el modo concreto en que se presenta toda reforma intelectual y moral» (Q 8, §21, traducción nuestra). Para él, la palabra hegemonía no sustituye a la economía: explica por qué la fuerza y la economía no bastan.
Gramsci escribió «Odio a los indiferentes» en prisión, contra el fascismo.
El texto es del 11 de febrero de 1917, cuando Gramsci tenía 25 años: apareció en La città futura, un periódico de un solo número de la Federación Juvenil Socialista del Piamonte. El fascismo aún no existe y Gramsci es libre. Cita al poeta Friedrich Hebbel: «vivir significa tomar partido». La versión inglesa que circula suele estar abreviada (4 párrafos de 6).