Preguntas¿Qué es una sociedad justa?La sociedad es un contrato entre los muertos, los vivos y los que están por nacer
¿Qué es una sociedad justa?La tradición

La sociedad es un contrato entre los muertos, los vivos y los que están por nacer

El conservadurismo de Burke; el prejuicio; el contrato eterno de la sociedad

Edmund Burke 1729 · 1797Una sociedad es una herencia: se la reforma con prudencia, sin rehacerla sobre el papel.
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Lo que sostiene

Por lo tanto, la justicia de una sociedad descansa en sus instituciones probadas por la experiencia de las generaciones y en reformas prudentes, más que en un plan trazado de golpe por la razón.

Por qué

Las costumbres heredadas contienen la experiencia de muchas generaciones, más rica que la razón de una sola persona: se corrigen con cuidado, no se rehacen.

En resumen

«La sociedad es un contrato entre los muertos, los vivos y los que están por nacer» es un argumento de Edmund Burke (Reflexiones sobre la Revolución en Francia, 1790) sobre la pregunta «¿Qué es una sociedad justa?» (respuesta: la tradición). Su tesis: Por lo tanto, la justicia de una sociedad descansa en sus instituciones probadas por la experiencia de las generaciones y en reformas prudentes, más que en un plan trazado de golpe por la razón. Según la verificación lógica de AskPhilosophy (solucionador Z3), el argumento es válido solo si se admite una premisa que el autor no formula (P4). AskPhilosophy presenta 3 objeciones, 1 de ellas con una réplica documentada, y el texto original de cada premisa, verificado palabra por palabra.

Reflexiones sobre la Revolución en Francia, 1790
Válido con una premisa implícita

En 1790 Burke contempla con alarma la Revolución francesa. Los revolucionarios, dice, quieren reconstruir el Estado a partir de principios abstractos. Él defiende otra idea de la justicia: una sociedad justa no es un plan trazado por la razón de una generación, sino una herencia probada, que se mejora pieza por pieza. Emplea la palabra «prejuicio» en un sentido propio: un hábito de juicio transmitido, que a menudo encierra más razones de las que podemos ver.

P1La razón de cada individuo, o de cada asamblea, es un caudal modesto. Las instituciones y costumbres heredadas reúnen la experiencia de muchas generaciones: un «banco y capital general de las naciones y de los siglos».
P2Bajo las costumbres heredadas a menudo se oculta una sabiduría que no vemos a primera vista. Rechazarlas porque no alcanzamos a ver su razón es tirar la razón junto con el hábito.
P3El Estado no es un mero contrato de interés que pueda romperse a voluntad: es una asociación en toda ciencia, todo arte y toda virtud, entre los que viven, los que han muerto y los que han de nacer. Ninguna generación es libre de disolverla.
P4 · premisa implícitaUna sociedad justa es la que preserva esta asociación y esta experiencia acumulada. Por lo tanto, se reforma a partir de lo que existe, mediante pequeñas correcciones, y no mediante una reconstrucción completa.
P5Burke no quiere una sociedad inmóvil: un Estado sin medios de cambio carece de medios para conservarse.
Por lo tanto, la justicia de una sociedad descansa en sus instituciones probadas por la experiencia de las generaciones y en reformas prudentes, más que en un plan trazado de golpe por la razón.

haz clic en una premisa para rechazarla

Si aceptas todas las premisas, la lógica te obliga a aceptar la conclusión. Por tanto, el debate gira en torno a las premisas.
Verificado por un solucionador lógico: es imposible que todas las premisas sean verdaderas y la conclusión falsa.
Sin la premisa implícita: Sin P4, el ordenador encuentra un mundo en el que las instituciones heredadas encierran mucha sabiduría y, sin embargo, una sociedad justa debe reemplazarlas, por ejemplo porque su sabiduría sirve sobre todo a quienes se benefician de ellas.
Con P4 el argumento es válido. Sin ella, las tres primeras premisas solo dicen que las herencias contienen sabiduría. Hay que añadir que, por lo tanto, una sociedad justa debe construirse sobre ellas. Este es el punto que discuten los críticos: una herencia también puede contener injusticias, y la experiencia de las generaciones ha consistido a veces en soportarlas.
Analogía. Una lengua antigua no fue inventada por nadie, y ningún lingüista podría rehacerla de golpe a partir de reglas puras. Se la puede corregir y enriquecer, pero no volver a empezar desde cero sin perder lo que millones de hablantes han depositado en ella.

Objeciones

3

Cada objeción es una conversación: haz clic para ver quién responde y en qué punto está el debate.

Thomas Paine 1791 · ataca la premisa 3

Los muertos no tienen ningún poder sobre los vivos. Cada generación nace con los mismos derechos que la anterior y puede elegir sus propias leyes. Un contrato que obligara a quienes no lo firmaron es una tiranía venida del pasado.

un defensor responde
resumen: su texto aún no está en nuestro corpus ver el argumento
Edmund Burke defensor del argumento · 1791
En Apelación de los nuevos a los viejos whigs, escrita después del libro de Paine, Burke responde que nuestros deberes más importantes no provienen de un contrato firmado. Un niño no eligió a sus padres y, sin embargo, ese vínculo lo obliga. Del mismo modo, nacemos en una sociedad cuyos vínculos no elegimos, y esos vínculos crean deberes.
En qué punto está el debate (nuestro resumen)Paine y Burke coinciden en que una sociedad crea obligaciones. El desacuerdo de fondo: ¿son los derechos de una generación nuevos en cada nacimiento, o heredamos deberes que no hemos elegido?
Mary Wollstonecraft 1790 · ataca la premisa 4

Si la antigüedad bastara para hacer justa una costumbre, la trata de esclavos sería justa. Una tradición puede perpetuar una injusticia, y la razón debe poder juzgarla desde fuera.

sin respuesta
resumen: su texto aún no está en nuestro corpus ver el argumento
Todavía no hemos encontrado una respuesta directa de Burke en sus textos.
El debate continúa (nuestro resumen) No hemos encontrado ninguna respuesta de Burke a este libro, publicado unas semanas después del suyo. Sus defensores señalan que no defiende todas las costumbres: quiere reformas prudentes (P5). Los partidarios de Wollstonecraft responden que las grandes aboliciones se lograron en nombre de principios, contra la costumbre.
Karl Popper 1948 · ataca la premisa 2

Popper reconoce que las tradiciones hacen predecible la vida social y nos proporcionan un marco. Pero se niega a considerarlas sabias por principio: una tradición debe ser examinada y criticada, y se conserva si resiste. La sabiduría de una costumbre se pone a prueba, no se presume.

sin respuesta
No es posible una respuesta: objeción formulada en 1948, después de la muerte del autor (1797).
El debate continúa (nuestro resumen) Burke murió mucho antes que Popper. Un año antes, en 1947, Michael Oakeshott había defendido una idea cercana a la de Burke en «El racionalismo en la política»: el saber político es sobre todo un saber práctico, que se aprende siguiendo una tradición y no está contenido por entero en reglas escritas. Así pues, una práctica se critica desde dentro. Burke tampoco rechaza la crítica: rechaza que se haga partiendo de cero.
En qué punto está el debate (nuestro resumen)Popper y Burke coinciden en la utilidad de las tradiciones y en la prudencia de las reformas. El desacuerdo de fondo: ¿puede juzgarse una tradición desde fuera, con criterios independientes, o solo desde dentro, corrigiéndola con sus propios recursos?