René Descartes
Dudar de todo para encontrar lo que resiste a la duda.
Ideas erróneas
«Cogito, ergo sum» procede de las Meditaciones.
Las Meditaciones dicen «Ego sum, ego existo». La fórmula francesa «je pense, donc je suis» está en el Discurso (1637); la latina «ego cogito, ergo sum» aparece en los Principios (1644).
Descartes era un escéptico que dudaba de todo.
Usa la duda como método para refutar a los escépticos: su primer principio es precisamente lo que «las más extravagantes suposiciones de los escépticos» no pueden quebrantar.
Para Descartes, los animales son máquinas que no sienten nada.
Sí sostiene que el cuerpo animal funciona como una máquina y que los animales carecen de pensamiento. Pero en sus cartas (aún no recopiladas) les reconoce la vida y una especie de sensación ligada a los órganos. La interpretación sigue siendo debatida.
Descartes inventó la idea del «pienso, luego existo».
San Agustín ya había escrito «si me equivoco, existo» (La ciudad de Dios XI, 26). Arnauld se lo hizo notar a Descartes en las Cuartas Objeciones. Descartes, sin embargo, hace de ello el fundamento de todo un sistema.