Sócrates
Sé que no sé nada.
Ideas erróneas
Sócrates dijo: «Sé que no sé nada».
La fórmula no aparece en la Apología de Platón, nuestro testimonio más antiguo del juicio. El texto dice algo más preciso: Sócrates se juzga «un poco más sabio» que un hombre reputado como sabio porque «lo que no sé, tampoco creo saberlo». Incluso añade que sabe una cosa: que es malo obrar mal y desobedecer a quien es más sabio. La forma más cercana a la famosa fórmula se encuentra en Diógenes Laercio, seis siglos después de él: «no sabía nada, salvo el hecho mismo de su ignorancia». No es absurda, puesto que conserva una excepción, pero es más radical que la Apología, donde Sócrates dice saber al menos que obrar mal es un mal. Es posible que Sócrates dijera algo parecido; la frase exacta no procede de un testigo directo.
El Sócrates de los diálogos de Platón es el verdadero Sócrates.
No podemos afirmarlo. Platón es un testigo extraordinario, pero también es un filósofo con su propia doctrina (las Ideas, el alma inmortal). Diógenes Laercio ya observa que el propio Platón trata temas (la física de Anaxágoras) que Sócrates, en la Apología, decía dejar de lado, y que lo pone todo en boca de Sócrates. Aristóteles precisa que no hay que confundirlos: Sócrates buscaba definiciones universales, pero no las separaba del mundo sensible; fueron los platónicos quienes las convirtieron en Ideas separadas.
A Sócrates solo le interesaba la moral y nunca la naturaleza.
Esta es la imagen que dan Aristóteles y Jenofonte: habría dejado de lado la naturaleza para buscar lo universal en la ética. Diógenes Laercio no está de acuerdo: «en mi opinión, Sócrates discurrió tanto sobre física como sobre ética», puesto que habla a menudo de la Providencia, incluso según Jenofonte. En este punto, nuestros testigos se contradicen entre sí.