La felicidad, un ideal de la imaginación
El concepto indeterminado de felicidad; «un ideal no de la razón, sino de la imaginación»
Por tanto, la felicidad es un ideal de la imaginación, no de la razón, y la moral no puede apoyarse en ella.
La felicidad exige un todo absoluto, pero sus elementos provienen de la experiencia: nadie sabe con precisión lo que quiere.
«La felicidad, un ideal de la imaginación» es un argumento de Immanuel Kant (Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785), sección II (4:417-419, 4:441), 1785) sobre la pregunta «¿Qué es la felicidad?» (respuesta: no hay felicidad duradera). Su tesis: Por tanto, la felicidad es un ideal de la imaginación, no de la razón, y la moral no puede apoyarse en ella. Según la verificación lógica de AskPhilosophy (solucionador Z3), el argumento es válido solo si se admite una premisa que el autor no formula (P5). AskPhilosophy presenta 3 objeciones, 0 de ellas con una réplica documentada, y el texto original de cada premisa, verificado palabra por palabra.
Todo el mundo quiere ser feliz, dice Kant, pero nadie sabe realmente lo que eso significa. ¿Quieres riqueza? Atrae la envidia y las preocupaciones. ¿Conocimiento? Puede mostrarte con más claridad males que no puedes evitar. ¿Una vida larga? Puede ser un largo sufrimiento. ¿Salud? Puede dejarte caer en excesos. Para saber qué te haría realmente feliz, tendrías que saberlo todo sobre el futuro. Así pues, la felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación. Consecuencia: se pueden dar consejos para ser feliz, no mandatos. Y la moral, que debe valer para todos, no puede apoyarse en ella.
haz clic en una premisa para rechazarla
Sin la premisa implícita: Sin P5, el ordenador encuentra un mundo en el que la felicidad es demasiado indeterminada para dar una regla segura, pero en el que aun así se la puede contar entre los ideales de la razón (por ejemplo, porque la razón podría determinarla por otra vía). Las premisas son verdaderas; la conclusión no lo es.
Objeciones
3Cada objeción es una conversación: haz clic para ver quién responde y en qué punto está el debate.
Aristóteles 330 a. C. · ataca la premisa 2Aristóteles afirma, por el contrario, que sí se puede decir qué es la felicidad. Es el fin más alto, el que se desea por sí mismo y nunca en vista de otra cosa, y se define buscando lo que es propio del hombre. El bien del hombre es la actividad del alma conforme a la virtud. Esta definición no depende de un cálculo de todos los placeres por venir.
sin respuesta
Aristóteles afirma, por el contrario, que sí se puede decir qué es la felicidad. Es el fin más alto, el que se desea por sí mismo y nunca en vista de otra cosa, y se define buscando lo que es propio del hombre. El bien del hombre es la actividad del alma conforme a la virtud. Esta definición no depende de un cálculo de todos los placeres por venir.
John Stuart Mill 1861 · ataca la premisa 2Para Mill, la felicidad es el placer y la ausencia de dolor, y no tiene por qué ser un máximo absoluto. Los filósofos que hacen de la felicidad el fin de la vida no hablan de una vida de éxtasis continuo: hablan de una existencia en la que los dolores son pocos y breves, y los placeres numerosos y variados. Esta idea es precisa y alcanzable, y mucha gente la realiza durante buena parte de su vida.
sin respuesta
Para Mill, la felicidad es el placer y la ausencia de dolor, y no tiene por qué ser un máximo absoluto. Los filósofos que hacen de la felicidad el fin de la vida no hablan de una vida de éxtasis continuo: hablan de una existencia en la que los dolores son pocos y breves, y los placeres numerosos y variados. Esta idea es precisa y alcanzable, y mucha gente la realiza durante buena parte de su vida.
John Stuart Mill 1861 · ataca la premisa 3Para Mill, no es necesario ser omnisciente para saber qué conduce a la felicidad. La humanidad ha tenido, para aprenderlo, toda la duración de su historia: ha aprendido por experiencia los efectos de las acciones, y de esa experiencia dependen tanto la prudencia como la moral de la vida. Aquí responde a la objeción de que no habría tiempo para calcular antes de actuar, no al propio Kant.
sin respuesta
Para Mill, no es necesario ser omnisciente para saber qué conduce a la felicidad. La humanidad ha tenido, para aprenderlo, toda la duración de su historia: ha aprendido por experiencia los efectos de las acciones, y de esa experiencia dependen tanto la prudencia como la moral de la vida. Aquí responde a la objeción de que no habría tiempo para calcular antes de actuar, no al propio Kant.