Preguntas¿Qué es el amor?La cristalización
¿Qué es el amor?Una ilusión útil

La cristalización

La cristalización; la rama de Salzburgo; Stendhal y el amor

Stendhal (Henri Beyle) 1783 · 1842Novelista y analista de las pasiones: el amor nace de una «cristalización», cuando la imaginación adorna al ser amado con mil perfecciones.
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Lo que sostiene

Así pues, la pasión amorosa descansa en una operación de la imaginación: el enamorado ama en gran parte la imagen que él mismo ha construido de la amada. Stendhal ve su origen en la naturaleza, que nos ordena disfrutar, y en la idea «ella es mía».

Por qué

El enamorado adorna sin cesar a la amada con perfecciones que él inventa, como cristales que recubren una ramita.

La misma idea a lo largo de la historia
Stendhal (Henri Beyle)1822Stendhal llama «cristalización» a la operación por la cual el espíritu del enamorado adorna a la amada con nuevas perfecciones, y la compara con una rama cubierta de cristales en una mina de sal.
Arthur Schopenhauer1844Schopenhauer también ve en el amor una ilusión, pero sitúa su causa en el instinto al servicio de la especie, no en la imaginación del enamorado.
En resumen

«La cristalización» es un argumento de Stendhal (Henri Beyle) (Del amor (De l'amour), 1822, cap. II «Del nacimiento del amor», 1822) sobre la pregunta «¿Qué es el amor?» (respuesta: una ilusión útil). Su tesis: Así pues, la pasión amorosa descansa en una operación de la imaginación: el enamorado ama en gran parte la imagen que él mismo ha construido de la amada. Stendhal ve su origen en la naturaleza, que nos ordena disfrutar, y en la idea «ella es mía». Según la verificación lógica de AskPhilosophy (solucionador Z3), el argumento es válido solo si se admite una premisa que el autor no formula (P4). AskPhilosophy presenta 3 objeciones, 0 de ellas con una réplica documentada, y el texto original de cada premisa, verificado palabra por palabra.

Del amor (De l'amour), 1822, cap. II «Del nacimiento del amor»
Válido con una premisa implícita

En las minas de sal de Salzburgo se arroja una rama desnuda al fondo de la mina. Dos o tres meses después se la saca cubierta de cristales relucientes: la rama ya no se reconoce. Stendhal ve en ello la imagen de lo que ocurre en la cabeza de un enamorado. A partir de la admiración y la esperanza, la mente se pone a adornar a la amada con mil perfecciones, extraídas de todo lo que se presenta. A esto lo llama «cristalización». El amor apasionado sería, pues, menos un encuentro con una persona que un trabajo de la imaginación sobre ella.

P1Cuando el amor ha nacido de la admiración y la esperanza, el enamorado se complace en adornar con mil perfecciones a la mujer de cuyo amor está seguro.
P2Este adorno es un trabajo de la mente: de todo lo que se presenta, extrae el descubrimiento de que el objeto amado tiene nuevas perfecciones. Stendhal lo llama cristalización.
P3Al enamorado le basta pensar en una perfección para verla en lo que ama.
P4 · premisa implícitaLas perfecciones que se encuentran así, pensando y sin comprobarlas, no están todas en la persona amada: como los cristales añadidos a la rama, una gran parte proviene de la mente del enamorado.
Así pues, la pasión amorosa descansa en una operación de la imaginación: el enamorado ama en gran parte la imagen que él mismo ha construido de la amada. Stendhal ve su origen en la naturaleza, que nos ordena disfrutar, y en la idea «ella es mía».

haz clic en una premisa para rechazarla

Si aceptas todas las premisas, la lógica te obliga a aceptar la conclusión. Por tanto, el debate gira en torno a las premisas.
Verificado por un solucionador lógico: es imposible que todas las premisas sean verdaderas y la conclusión falsa.
Sin la premisa implícita: Sin P4, el ordenador encuentra un mundo donde el enamorado adorna a la amada con perfecciones mediante un trabajo de la mente, y donde, sin embargo, esas perfecciones son todas reales: la atención del enamorado solo ha visto lo que los demás no miraban.
Válido con P4. P1 a P3 describen lo que hace la mente del enamorado: adorna a la amada con perfecciones, mediante un trabajo de la mente, simplemente pensando. P4 es el paso que falta: las perfecciones encontradas al pensar no están todas en la persona. Sin P4, se puede admitir todo y sostener aun así que la mente del enamorado descubre cualidades muy reales: pensar en una perfección podría ayudar a verla, no a inventarla.
Analogía. Piensa en un fan que admira a un cantante. Lee una entrevista, ve una foto, oye un rumor, y cada vez encuentra en ello una prueba más de que su ídolo es excepcional. Al cabo de un año, el ídolo al que ama se ha convertido en un personaje que él mismo ha construido. Stendhal dice lo mismo del enamorado, con la diferencia de que el amor añade el deseo y, por tanto, la necesidad de creer.

Objeciones

3

Cada objeción es una conversación: haz clic para ver quién responde y en qué punto está el debate.

J
José Ortega y Gasset 1926 · ataca la premisa 2

En un ensayo sobre Stendhal («Amor en Stendhal», publicado en 1926-1927 y recogido después en Estudios sobre el amor), Ortega juzga falsa la teoría de la cristalización: se ocupa más de explicar el desencanto que el nacimiento del amor. Presenta el amor como una forma de atención y de conocimiento: amar es prestar al otro una atención que los indiferentes no le prestan, y no inventarle cualidades.

sin respuesta
No es posible una respuesta: objeción formulada en 1926, después de la muerte del autor (1842).
El debate continúa (nuestro resumen) Stendhal murió en 1842: no puede responder. Nuestro resumen: Stendhal no niega que el enamorado mire con más atención (su «segunda cristalización» nace precisamente de la duda y de la atención). El desacuerdo versa sobre lo que produce la atención: cualidades vistas o cualidades añadidas.
En qué punto está el debate (nuestro resumen)Nuestro resumen: desacuerdo de fondo, sin prueba decisiva. Para Stendhal, la mente del enamorado añade a la amada; para Ortega, la ve mejor. Ambos describen el mismo hecho, un enamorado muy atento, y lo interpretan en sentidos opuestos.
M
Marcel Proust 1913 · ataca la conclusión

En Un amor de Swann, Swann encuentra que Odette se parece a la Séfora de Botticelli. Coloca sobre su mesa una reproducción del cuadro, ve en ella cualidades que se felicita de encontrar reunidas en una mujer a la que podría poseer, y su deseo crece a partir de esa imagen. Es la cristalización hecha novela. Pero al final, cuando Swann ya no ama, exclama que desperdició años por una mujer que no era su tipo: el narrador llama a esto una grosería que vuelve en cuanto Swann deja de ser desdichado y su moralidad decae. La mirada fría que denuncia la ilusión no se presenta, pues, como más verdadera ni mejor que la del enamorado.

sin respuesta
No es posible una respuesta: objeción formulada en 1913, después de la muerte del autor (1842).
El debate continúa (nuestro resumen) Stendhal murió en 1842, mucho antes de esta novela: no puede responder. Nuestro resumen: Proust prolonga a Stendhal más de lo que lo contradice. Muestra la ilusión en acción y luego se niega a extraer de ella una lección de lucidez triunfante. El pasaje citado no dice si el amor de Swann fue o no un error sobre Odette.
En qué punto está el debate (nuestro resumen)Nuestro resumen: acuerdo sobre el hecho (la imagen de la persona amada es fabricada en parte por quien ama) y desacuerdo sobre el juicio. Reconocer la ilusión no basta, para Proust, para decir que el amor fue en vano.
Michel de Montaigne 1580 · ataca la conclusión

En el ensayo «De la amistad», Montaigne dice que, si le urgen a decir por qué amaba a La Boétie, solo puede responder: «porque era él, porque era yo». Este apego no se apoya en una lista de cualidades, reales o prestadas. Lo opone al afecto por las mujeres, cuyo fuego es «más activo, más abrasador y más áspero», pero «temerario y voluble», como un fuego de fiebre.

sin respuesta
ver el argumento
Todavía no hemos encontrado una respuesta directa de Beyle) en sus textos.
El debate continúa (nuestro resumen) Stendhal no responde a Montaigne en el capítulo que tenemos. Nuestro resumen: Montaigne habla de amistad, no de amor pasional, y sobre la pasión va más bien en el sentido de Stendhal (una fiebre). Su objeción es sobre todo un límite: existen apegos profundos que no pasan por perfecciones añadidas.
En qué punto está el debate (nuestro resumen)Nuestro resumen: desacuerdo limitado. Stendhal habla del amor pasional, Montaigne de la amistad perfecta. Queda abierta la cuestión de si el amor de pareja puede, con el tiempo, convertirse en un apego de este segundo tipo.