A cada uno según su mérito: justicia distributiva y justicia correctiva
La justicia distributiva
Por lo tanto, la justicia distributiva da a cada uno en proporción a su mérito (una proporción «geométrica»); la justicia correctiva restablece la igualdad aritmética entre las partes; y la injusticia es todo lo que rompe la proporción: tratar igual a los desiguales, o desigualmente a los iguales.
Lo justo es una igualdad: las partes siguen el mérito de cada uno, mientras que entre particulares solo cuenta el daño.
«A cada uno según su mérito: justicia distributiva y justicia correctiva» es un argumento de Aristóteles (Ética a Nicómaco V, 3-4; Política III, 9 (h. 335 a. C.)) sobre la pregunta «¿Qué es una sociedad justa?» (respuesta: la virtud y la armonía). Su tesis: Por lo tanto, la justicia distributiva da a cada uno en proporción a su mérito (una proporción «geométrica»); la justicia correctiva restablece la igualdad aritmética entre las partes; y la injusticia es todo lo que rompe la proporción: tratar igual a los desiguales, o desigualmente a los iguales. Según la verificación lógica de AskPhilosophy (solucionador Z3), el argumento es válido solo si se admite una premisa que el autor no formula (P4). AskPhilosophy presenta 3 objeciones, 2 de ellas con una réplica documentada, y el texto original de cada premisa, verificado palabra por palabra.
Aristóteles no busca una ciudad modelo, sino lo que la gente quiere decir cuando habla de «justo». Parte de un hecho: nos quejamos de injusticia cuando iguales reciben partes desiguales, o desiguales reciben partes iguales. De ahí extrae dos clases de justicia. En la primera, la justicia distributiva, se reparten honores, cargas y bienes comunes: cada uno recibe en proporción a su mérito, lo cual no es lo mismo que dar lo mismo a todos. En la segunda, la justicia correctiva, se repara un daño o un intercambio: solo se considera el perjuicio y se trata a las dos partes como iguales. Se sitúa en el campo de la «armonía» porque la justicia es aquí una relación adecuada entre las cosas y las personas: cada uno en su justo lugar, según lo que aporta, como los términos de una proporción bien equilibrada. La forma P1..P5 → C es una reconstrucción nuestra.
haz clic en una premisa para rechazarla
Sin la premisa implícita: Sin P4, el ordenador encuentra un caso en que el reparto es justo y las razones son iguales, pero en el que no existe ningún criterio de mérito: no hay entonces ningún motivo para repartir en proporción al mérito en lugar de a partes iguales.
Objeciones
3Cada objeción es una conversación: haz clic para ver quién responde y en qué punto está el debate.
Demócratas y oligarcas (tal como los presenta Aristóteles) 330 a. C. · ataca la premisa 4Cada bando político tiene su propio criterio de mérito: para los demócratas, ser libre hace iguales a los hombres en todo; para los oligarcas, ser más rico los hace superiores en todo. El propio Aristóteles lo dice: cada uno toma una igualdad (o una desigualdad) en un solo punto por una igualdad (o una desigualdad) en todos los puntos, y juzga mal, porque los hombres son malos jueces cuando están en juego sus propios intereses (Política III, 9).
Aristóteles responde
Cada bando político tiene su propio criterio de mérito: para los demócratas, ser libre hace iguales a los hombres en todo; para los oligarcas, ser más rico los hace superiores en todo. El propio Aristóteles lo dice: cada uno toma una igualdad (o una desigualdad) en un solo punto por una igualdad (o una desigualdad) en todos los puntos, y juzga mal, porque los hombres son malos jueces cuando están en juego sus propios intereses (Política III, 9).
Karl Marx 1875 · ataca la premisa 3Recompensar según el trabajo aportado es medir a todos con la misma vara. Pero los individuos son desiguales: uno es más fuerte o está más dotado, otro tiene más hijos que alimentar. Este derecho igual es, por tanto, un derecho desigual, que trata los dones desiguales como privilegios naturales e ignora las necesidades. Marx concluye que una sociedad más avanzada deberá inscribir en sus banderas: «De cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades» (Crítica del programa de Gotha, I, 3).
sin respuesta
Recompensar según el trabajo aportado es medir a todos con la misma vara. Pero los individuos son desiguales: uno es más fuerte o está más dotado, otro tiene más hijos que alimentar. Este derecho igual es, por tanto, un derecho desigual, que trata los dones desiguales como privilegios naturales e ignora las necesidades. Marx concluye que una sociedad más avanzada deberá inscribir en sus banderas: «De cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades» (Crítica del programa de Gotha, I, 3).
Friedrich Hayek 1960 · ataca la premisa 4Para Hayek, en una sociedad libre no se puede recompensar el mérito. En primer lugar, nadie puede saber si el éxito de otro proviene de su esfuerzo, de sus dones o de su suerte: el mérito moral permanece invisible para los demás. En segundo lugar, el mercado paga el valor del servicio prestado, no el mérito: un trabajo penoso y muy meritorio puede valer poco. Querer fijar los ingresos según el mérito exigiría una autoridad que juzgue el valor de cada vida (Los fundamentos de la libertad, cap. 6).
un defensor responde
Para Hayek, en una sociedad libre no se puede recompensar el mérito. En primer lugar, nadie puede saber si el éxito de otro proviene de su esfuerzo, de sus dones o de su suerte: el mérito moral permanece invisible para los demás. En segundo lugar, el mercado paga el valor del servicio prestado, no el mérito: un trabajo penoso y muy meritorio puede valer poco. Querer fijar los ingresos según el mérito exigiría una autoridad que juzgue el valor de cada vida (Los fundamentos de la libertad, cap. 6).