El robo de las peras: el mal amado por sí mismo
El robo de las peras; Confesiones II; el mal gratuito; el niño celoso
Por tanto, el ser humano es propenso al mal por naturaleza: la voluntad puede amar el mal por sí mismo, sin necesidad ni interés, y esto desde la infancia.
Robó sin necesidad y sin placer en la fruta, y no encuentra en ello ningún bien: amó el mal por sí mismo, desde la infancia.
«El robo de las peras: el mal amado por sí mismo» es un argumento de Agustín de Hipona (Confesiones I, 7 y II, 4-9 (h. 397-400), 400) sobre la pregunta «¿Es el ser humano bueno por naturaleza?» (respuesta: propenso al mal). Su tesis: Por tanto, el ser humano es propenso al mal por naturaleza: la voluntad puede amar el mal por sí mismo, sin necesidad ni interés, y esto desde la infancia. Según la verificación lógica de AskPhilosophy (solucionador Z3), el argumento es válido solo si se admite una premisa que el autor no formula (P4, P7). AskPhilosophy presenta 4 objeciones, 3 de ellas con una réplica documentada, y el texto original de cada premisa, verificado palabra por palabra.
A los dieciséis años, Agustín roba peras con una pandilla de jóvenes. No tiene hambre, tiene mejores peras en casa, y estas ni siquiera son buenas: se comen unas pocas y echan el resto a los cerdos. Años después, en sus Confesiones, se pregunta por qué, y no encuentra ningún motivo. Para él, este episodio revela algo sobre el ser humano en general: podemos amar el mal por sí mismo, y esta inclinación ya se muestra en el niño de pecho celoso. Es una versión particular del bando de los «inclinados al mal»: el mal no procede del interés ni de la necesidad, sino de una voluntad que se vuelve hacia donde no debe. La forma P1 a P7 es nuestra reconstrucción, a partir de Confesiones I, 7 y II, 4-9.
haz clic en una premisa para rechazarla
Sin la premisa implícita: Sin P4 (o sin P7), el ordenador encuentra un caso en el que el robo no respondía a ninguna necesidad ni a ningún bien visible, pero sí a un motivo oculto, por ejemplo el placer de pertenecer a la banda, o bien un caso en el que esa inclinación se encuentra en muchos sin ser la «naturaleza» del ser humano: la conclusión ya no se sigue.
Objeciones
4Cada objeción es una conversación: haz clic para ver quién responde y en qué punto está el debate.
Sócrates (personaje de Platón) 385 a. C. · ataca la premisa 4Resumen: en el Menón, Sócrates hace admitir a Menón que nadie desea el mal sabiendo que lo es: quien desea el mal lo toma por un bien, o quiere ser desdichado, lo cual nadie quiere. Aplicado a Agustín: no pudo amar el mal como tal. Amó algo que creía bueno.
Hipona responde
Resumen: en el Menón, Sócrates hace admitir a Menón que nadie desea el mal sabiendo que lo es: quien desea el mal lo toma por un bien, o quiere ser desdichado, lo cual nadie quiere. Aplicado a Agustín: no pudo amar el mal como tal. Amó algo que creía bueno.
Rousseau 1755 · ataca la premisa 7Rousseau reconoce que los hombres son malvados: una experiencia triste y continua exime de la prueba. Pero sostiene que el hombre es naturalmente bueno, y que ha sido depravado por los cambios ocurridos en su constitución, los progresos que ha hecho y los conocimientos que ha adquirido. Una inclinación al mal no prueba, pues, que el mal esté en la naturaleza: puede provenir de la vida en sociedad.
sin respuesta
Rousseau reconoce que los hombres son malvados: una experiencia triste y continua exime de la prueba. Pero sostiene que el hombre es naturalmente bueno, y que ha sido depravado por los cambios ocurridos en su constitución, los progresos que ha hecho y los conocimientos que ha adquirido. Una inclinación al mal no prueba, pues, que el mal esté en la naturaleza: puede provenir de la vida en sociedad.
UUna objeción extraída del propio relato ataca la premisa 5En su propio relato, Agustín escribe que solo no habría robado las peras: amaba también la complicidad de la banda, la risa de engañar a gente que no sospechaba nada. El robo vendría, pues, de la compañía y de la edad (dieciséis años), no de una naturaleza mala.
Hipona responde
En su propio relato, Agustín escribe que solo no habría robado las peras: amaba también la complicidad de la banda, la risa de engañar a gente que no sospechaba nada. El robo vendría, pues, de la compañía y de la edad (dieciséis años), no de una naturaleza mala.
Kant 1793 · ataca la premisa 5Resumen: Kant admite que existe en el hombre una propensión universal al mal, pero se niega a buscarla en la sensibilidad y en las inclinaciones naturales. Esa propensión solo puede residir en la libertad: solo lo que es nuestro propio acto puede llamarse moralmente malo, y debe sernos imputable. Aplicado al lactante de Agustín: los celos de un niño son un movimiento de la sensibilidad, que todavía no es mal moral.
Hipona responde
Resumen: Kant admite que existe en el hombre una propensión universal al mal, pero se niega a buscarla en la sensibilidad y en las inclinaciones naturales. Esa propensión solo puede residir en la libertad: solo lo que es nuestro propio acto puede llamarse moralmente malo, y debe sernos imputable. Aplicado al lactante de Agustín: los celos de un niño son un movimiento de la sensibilidad, que todavía no es mal moral.