Preguntas¿Existe Dios?El mal no es una cosa: privación y libre albedrío
¿Existe Dios?TeísmoEl problema del mal

El mal no es una cosa: privación y libre albedrío

Agustín de Hipona 354 · 430Creer para comprender: Dios en lo más íntimo de uno mismo.
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Lo que sostiene

Por tanto, Dios no creó el mal, y tiene una buena razón para permitirlo: la existencia del mal no contradice a un Dios todopoderoso y perfectamente bueno.

Por qué

Todo lo que existe es bueno; el mal es una carencia de bien, que procede de la voluntad libre que se aparta del bien superior.

La misma idea a lo largo de la historia
Plotin270El mal no tiene ser propio: es carencia, privación de bien. Agustín toma esta idea de los platónicos (Confesiones VII).
En resumen

«El mal no es una cosa: privación y libre albedrío» es un argumento de Agustín de Hipona (Confesiones VII · Sobre el libre albedrío · Enquiridión, 11 y 105) sobre la pregunta «¿Existe Dios?» (respuesta: teísmo). Su tesis: Por tanto, Dios no creó el mal, y tiene una buena razón para permitirlo: la existencia del mal no contradice a un Dios todopoderoso y perfectamente bueno. Según la verificación lógica de AskPhilosophy (solucionador Z3), la conclusión se sigue efectivamente de sus 7 premisas. AskPhilosophy presenta 5 objeciones, 5 de ellas con una réplica documentada, y el texto original de cada premisa, verificado palabra por palabra.

Confesiones VII · Sobre el libre albedrío · Enquiridión, 11 y 105
Válido

La gran respuesta cristiana clásica al problema del mal. De joven, Agustín creía con los maniqueos que el mal es una fuerza real, rival de Dios. De ahí salió con dos ideas: el mal no es una cosa, sino una carencia de bien; y el mal que hacemos proviene de nuestra libertad. No prueba que Dios exista: quiere mostrar que el mal no prueba lo contrario.

P1Todo lo que existe viene de Dios, y todo lo que existe es bueno, al menos en cuanto existe.
P2Por tanto, el mal no es una cosa que Dios haya creado: es una carencia de bien, como la enfermedad es una carencia de salud o la oscuridad una carencia de luz.
P3El mal que hacemos proviene de nuestra voluntad, que se aparta del bien superior hacia bienes inferiores. Cada malhechor es el autor de sus propias faltas.
P4El libre albedrío es un bien: sin él, nadie podría obrar bien. Un caballo que se extravía vale más que una piedra que no se extravía.
P5Era necesario que el ser humano recibiera primero una libertad capaz de bien y de mal, para que el bien elegido fuera recompensado y el mal castigado. La libertad que ya no puede pecar, aún mejor, viene después, en el cielo.
P6El mal que sufrimos es o bien el justo castigo de una falta, o bien una parte del orden del mundo cuya utilidad se nos escapa.
P7Si el mal proviene de un bien mal utilizado y el mal sufrido sirve a la justicia o al orden, Dios puede permitirlo: no es su autor, y sabe sacar el bien del mal.
Por tanto, Dios no creó el mal, y tiene una buena razón para permitirlo: la existencia del mal no contradice a un Dios todopoderoso y perfectamente bueno.

haz clic en una premisa para rechazarla

Si aceptas todas las premisas, la lógica te obliga a aceptar la conclusión. Por tanto, el debate gira en torno a las premisas.
Verificado por un solucionador lógico: es imposible que todas las premisas sean verdaderas y la conclusión falsa.
Válido, y todas las premisas están en sus textos. El peso recae en dos puntos. P5: el propio Agustín admite que seres libres pueden no pecar nunca (los ángeles fieles, los bienaventurados en el cielo); entonces, ¿por qué Dios no nos creó así desde el principio? Su respuesta: el bien elegido cuando se podría haber elegido el mal tiene un valor propio. Ahí golpea Mackie (1955). P6: todo mal sufrido sería un castigo justo o tendría una utilidad oculta; ahí golpean Hume y la objeción del mal natural. El argumento no prueba que Dios exista: responde de antemano al problema del mal tal como lo formulará Hume, negando su premisa oculta «quien puede y quiere impedir el mal siempre lo impide». Esto se llama teodicea: Agustín no se limita a decir que Dios podría tener una razón, dice cuál.
Analogía. Unos padres que enseñan a su hijo a montar en bicicleta saben que quizá se caiga. Podrían evitarlo prohibiéndole la bicicleta o sujetándola siempre. Pero entonces el niño nunca montaría de verdad solo. Toda la cuestión es: ¿está un Dios todopoderoso en la misma situación que estos padres?

Objeciones

5

Cada objeción es una conversación: haz clic para ver quién responde y en qué punto está el debate.

O
Objeción anticipada por Agustín 397 · ataca la premisa 3

Si Dios, que es la bondad misma, me hizo por completo, ¿de dónde viene en mí la voluntad de hacer el mal? Decir que el mal viene de la voluntad no hace más que aplazar la pregunta.

Hipona responde
Hipona
No hay que buscar una causa «eficiente» de la voluntad mala, pues no es una acción sino una falla: apartarse de lo que es más alto. Buscar su causa es como querer ver la oscuridad u oír el silencio.
En qué punto está el debate (nuestro resumen)Agustín responde que la voluntad mala no tiene causa eficiente, pues es un defecto y no una acción. Algunos lectores ven en ello un esclarecimiento, otros una manera de dejar la cuestión abierta: si Dios hizo una voluntad capaz de fallar, ¿por qué falla? Punto abierto.
L
Los maniqueos (el mal natural) ataca la premisa 6

El fuego, el frío, las bestias salvajes hacen sufrir sin que nadie haya elegido el mal: la libertad humana no explica ese tipo de mal (hoy diríamos: un terremoto, una epidemia). Para los maniqueos, esto prueba que un principio malo, rival de Dios, tiene parte en el mundo.

Hipona responde
Hipona
Estas cosas son buenas en su naturaleza y en su lugar; solo dañan a nuestro cuerpo, que se volvió frágil y mortal como castigo del pecado, y bien usados, incluso los venenos se convierten en remedios. Cuando su utilidad se nos escapa, hay que buscarla, y creer que está oculta, en lugar de culpar a la obra de Dios.
En qué punto está el debate (nuestro resumen)Agustín responde que estas cosas son buenas en su naturaleza y que su carácter nocivo proviene de nuestra fragilidad, consecuencia de la falta. El desacuerdo de fondo es el mal natural: ¿los terremotos, las enfermedades y el sufrimiento de los animales provienen realmente de una falta humana o de una utilidad oculta? Este hilo se retoma en el argumento del problema del mal de Hume (McCloskey, Plantinga). Punto abierto.
Objeción anticipada por Agustín, retomada por J. L. Mackie (1955) 395 · ataca la premisa 5

Dios podría habernos creado libres y, sin embargo, siempre decididos a elegir el bien. El propio Agustín dice que los bienaventurados en el cielo serán libres sin poder querer el mal: si eso es posible allá arriba, ¿por qué no desde el principio? Mackie concluye que Dios, si existiera, habría debido crear seres así.

Hipona responde
Hipona
Dios no obligó a nadie a pecar: solo dio el poder de elegir. Y esos seres existen: ángeles libres que nunca han pecado y nunca pecarán. Pero un mundo que contiene también criaturas libres de rango inferior, capaces de caer, es más rico que uno que contuviera solo las más elevadas.
Alvin Plantinga 1974
Plantinga responde a Mackie que un mundo donde todos eligen siempre libremente el bien es posible en sí mismo, pero no depende solo de Dios. Puede ocurrir que toda persona que Dios pudiera crear hiciera el mal al menos una vez: entonces Dios no podría crear seres libres sin mal. El resto del debate (Adams, el mal natural) está en el argumento del problema del mal de Hume.
ver el argumento
El debate continúa (nuestro resumen) Mackie respondería que Agustín explica por qué existen tales seres, no por qué los humanos no se cuentan entre ellos.
En qué punto está el debate (nuestro resumen)Agustín responde que Dios creó también seres libres que no pecan, y que la riqueza del mundo exige criaturas capaces de caer. En el espíritu de Mackie, se puede objetar que esto no explica por qué los humanos no se cuentan entre ellos. Plantinga responde que crear seres libres que nunca pecan quizá no dependa solo de Dios; el debate moderno giró entonces en torno a esta respuesta y al mal natural (véase el argumento de Hume). El desacuerdo de fondo sigue siendo la naturaleza de la libertad.
Hume (Filón, en los Diálogos) 1779 · ataca la premisa 6

Un Dios que conociera todos los resortes secretos del mundo podría, mediante pequeñas intervenciones invisibles, desviar las enfermedades, las tormentas y los accidentes, y hacer feliz al mundo. Decir que su utilidad está «oculta» es hacer una suposición que nada respalda.

un defensor responde
No es posible una respuesta: objeción formulada en 1779, después de la muerte del autor (430).
Richard Swinburne defensor del argumento · 1998
Swinburne sostiene que un Dios bueno no debe intervenir constantemente para prevenir los sufrimientos. En su opinión, los males naturales dan a los seres humanos el conocimiento de cómo dañar o ayudar, y con ello una responsabilidad real por sus decisiones: un mundo en el que Dios eliminara todos los males sería un mundo en el que nuestras decisiones importarían poco (Providence and the Problem of Evil, 1998).
En qué punto está el debate (nuestro resumen)Hume pregunta por qué un Dios que conoce todos los resortes del mundo no aparta los males mediante pequeñas intervenciones invisibles; Swinburne responde que una intervención constante privaría de peso a las decisiones humanas. El desacuerdo de fondo: ¿un mundo en el que los actos tienen consecuencias reales exige de verdad tanto sufrimiento? Punto abierto: no hay una respuesta ampliamente aceptada.
Schopenhauer (el dolor es positivo) 1851 · ataca la premisa 2

El dolor no es una simple carencia: se hace sentir, es lo más real que hay. Decir que el mal no es «nada» resulta absurdo para quien sufre. Un dolor de muelas no es una ausencia.

Hipona responde
resumen: su texto aún no está en nuestro corpus
Hipona Lo que Agustín ya había escrito
Agustín no dice que el sufrimiento no sea real: dice que no es una cosa por sí misma. El dolor da testimonio de un bien que se ha perdido y de un bien que permanece: sin un ser todavía bueno, no habría nadie que sufriera la pérdida.
En qué punto está el debate (nuestro resumen)Schopenhauer y Agustín no hablan exactamente de lo mismo: uno describe lo que se siente (el dolor se hace sentir), el otro dice qué es el mal (la carencia de un bien). El desacuerdo de fondo: ¿una privación sentida con fuerza sigue siendo una simple carencia? Punto abierto.