El cervatillo en el incendio: el mal hace improbable a Dios
El problema evidencial del mal
Por lo tanto, es razonable creer que no existe un ser a la vez todopoderoso, omnisciente y perfectamente bueno.
Algunos sufrimientos intensos no aportan ningún bien visible, y un Dios perfectamente bueno los impediría.
«El cervatillo en el incendio: el mal hace improbable a Dios» es un argumento de William L. Rowe («The Problem of Evil and Some Varieties of Atheism», 1979, 1979) sobre la pregunta «¿Existe Dios?» (respuesta: ateísmo). Su tesis: Por lo tanto, es razonable creer que no existe un ser a la vez todopoderoso, omnisciente y perfectamente bueno. Según la verificación lógica de AskPhilosophy (solucionador Z3), el argumento es válido solo si se admite una premisa que el autor no formula (P2). AskPhilosophy presenta 3 objeciones, 3 de ellas con una réplica documentada, y el texto original de cada premisa, verificado palabra por palabra.
El filósofo estadounidense William Rowe abandona la vieja versión del problema del mal, según la cual Dios y el mal serían contradictorios: para él, nadie ha logrado demostrarlo. Propone un argumento más modesto y más difícil de descartar. Un rayo cae sobre un árbol muerto, el bosque arde, un cervatillo queda atrapado en el incendio y agoniza durante varios días. No vemos ningún bien al que este sufrimiento haya servido. Rowe no pretende demostrar que Dios no existe: dice que sufrimientos de este tipo, cada día y por millones, hacen razonable creerlo.
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Sin la premisa implícita: Sin P2, el ordenador encuentra un mundo en el que no vemos ninguna razón para el sufrimiento del cervatillo, pero en el que, aun así, existe tal razón, fuera de nuestra vista. En ese mundo, Dios puede existir.
Objeciones
3Cada objeción es una conversación: haz clic para ver quién responde y en qué punto está el debate.
SStephen Wykstra (el teísmo escéptico) 1984 · ataca la premisa 2Solo tenemos derecho a decir «parece que no hay ninguna razón» si, en caso de que la hubiera, tendríamos probabilidades de verla (Wykstra llama a esta regla CORNEA). Ahora bien, si Dios existe, su sabiduría supera a la nuestra al menos tanto como la de un padre o una madre supera a la de un bebé de un mes. Un bebé no entiende por qué sus padres le dejan pasar por ciertos dolores. Del mismo modo, que no veamos las razones de Dios es exactamente lo que cabría esperar si existe: por tanto, no es un indicio contra él.
Rowe responde
Solo tenemos derecho a decir «parece que no hay ninguna razón» si, en caso de que la hubiera, tendríamos probabilidades de verla (Wykstra llama a esta regla CORNEA). Ahora bien, si Dios existe, su sabiduría supera a la nuestra al menos tanto como la de un padre o una madre supera a la de un bebé de un mes. Un bebé no entiende por qué sus padres le dejan pasar por ciertos dolores. Del mismo modo, que no veamos las razones de Dios es exactamente lo que cabría esperar si existe: por tanto, no es un indicio contra él.
El «giro de G. E. Moore» (que el propio Rowe formula para el creyente) 1979 · ataca la premisa 2El creyente puede darle la vuelta al argumento, como el filósofo G. E. Moore se la daba a los de los escépticos. Rowe dice: «hay sufrimientos sin sentido, luego Dios no existe». El creyente responde: «Dios existe, tengo buenas razones para creerlo, luego no hay sufrimiento sin sentido, aunque no vea cuál es la razón». Ambos razonamientos son igualmente válidos: todo depende de qué sea más sólido, la premisa de Rowe o las razones para creer en Dios.
Rowe responde
El creyente puede darle la vuelta al argumento, como el filósofo G. E. Moore se la daba a los de los escépticos. Rowe dice: «hay sufrimientos sin sentido, luego Dios no existe». El creyente responde: «Dios existe, tengo buenas razones para creerlo, luego no hay sufrimiento sin sentido, aunque no vea cuál es la razón». Ambos razonamientos son igualmente válidos: todo depende de qué sea más sólido, la premisa de Rowe o las razones para creer en Dios.
JJohn Hick (la teodicea de la formación de las almas) 1966 · ataca la premisa 1Hay un bien al que sirve el sufrimiento. Dios no quiso un paraíso donde las personas fueran solamente felices, sino un mundo donde las personas se vuelvan buenas, valientes y compasivas por sus propios esfuerzos. Para ello hace falta un mundo real, regido por leyes estables, con peligros reales y dolores reales: Hick toma del poeta Keats la idea de un «valle de la formación de almas».
Rowe responde
Hay un bien al que sirve el sufrimiento. Dios no quiso un paraíso donde las personas fueran solamente felices, sino un mundo donde las personas se vuelvan buenas, valientes y compasivas por sus propios esfuerzos. Para ello hace falta un mundo real, regido por leyes estables, con peligros reales y dolores reales: Hick toma del poeta Keats la idea de un «valle de la formación de almas».