Preguntas¿Qué es lo que está bien?«Robar está mal» no describe nada: es un grito de indignación
¿Qué es lo que está bien?La moral cuestionada

«Robar está mal» no describe nada: es un grito de indignación

El emotivismo

Alfred Jules Ayer 1910 · 1989Una oración que ninguna experiencia puede verificar carece de sentido, y «Dios existe» es una de ellas.
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Lo que sostiene

Por tanto, «robar está mal» no es ni verdadero ni falso. Es como decir «¡Robaste ese dinero!» en tono de indignación: se expresa una emoción y se busca que otros la compartan.

Por qué

«Robar está mal» no añade ningún hecho a «robaste» y no es verdadero por definición; esas palabras expresan sentimientos.

La misma idea a lo largo de la historia
David Hume1751Hume afirma que la moral es cuestión de sentimiento, no de razonamiento: la razón establece los hechos, y luego un sentimiento de aprobación o de reproche decide el vicio y la virtud. Pero todavía no dice que los juicios morales no sean ni verdaderos ni falsos.
Alfred Jules Ayer1936Ayer extrae la consecuencia del criterio de verificación: una palabra moral no añade ningún hecho, expresa una emoción y busca provocar otra. El capítulo VI causa escándalo y hace famosa la tesis.
Charles L. Stevenson1944Stevenson la convierte en una teoría completa: una palabra moral tiene un significado «emotivo» que expresa una actitud y busca que otros la compartan. Distingue los desacuerdos sobre los hechos de los «desacuerdos de actitud».
En resumen

««Robar está mal» no describe nada: es un grito de indignación» es un argumento de Alfred Jules Ayer (Lenguaje, verdad y lógica, cap. VI (1936), 1936) sobre la pregunta «¿Qué es lo que está bien?» (respuesta: la moral cuestionada). Su tesis: Por tanto, «robar está mal» no es ni verdadero ni falso. Es como decir «¡Robaste ese dinero!» en tono de indignación: se expresa una emoción y se busca que otros la compartan. Según la verificación lógica de AskPhilosophy (solucionador Z3), el argumento es válido solo si se admite una premisa que el autor no formula (P5). AskPhilosophy presenta 3 objeciones, 3 de ellas con una réplica documentada, y el texto original de cada premisa, verificado palabra por palabra.

Lenguaje, verdad y lógica, cap. VI (1936)
Válido con una premisa implícita

Cuando digo «hiciste mal en robar ese dinero», ¿le enseño a alguien algo más que con «robaste ese dinero»? Para Ayer, no. La palabra «mal» no describe ningún hecho adicional: muestra mi indignación, como un tono de voz o unos signos de exclamación. Por tanto, los juicios morales no son ni verdaderos ni falsos. Expresan emociones y buscan suscitarlas en los demás. Ayer no dice que la moral carezca de importancia: dice que no es conocimiento.

P1Decir «hiciste mal en robar ese dinero» no añade ningún hecho a «robaste ese dinero»: ninguna observación permite distinguir un robo «malo» de un robo sin más.
P2«Robar está mal» tampoco es verdadero por definición: se puede decir sin contradicción que la mayor felicidad es a veces mala, o que una cosa agradable no es buena. Así pues, «bueno» no significa ni «útil» ni «agradable» ni «aprobado».
P3No hay una tercera vía: una «intuición» moral no prueba nada, puesto que lo que a uno le parece evidente a otro le parece falso y ningún criterio permite decidir entre ellos. Y una frase solo es verdadera o falsa si es verdadera por definición o verificable por la experiencia.
P4Sin embargo, las palabras morales no están vacías: muestran los sentimientos de quien habla y sirven también para suscitar sentimientos en los demás, y por tanto para impulsarlos a actuar.
P5 · premisa implícitaSi una frase no es ni verdadera ni falsa pero cumple, con todo, una función, esa función es expresar y suscitar sentimientos: no hay otra que importe aquí.
Por tanto, «robar está mal» no es ni verdadero ni falso. Es como decir «¡Robaste ese dinero!» en tono de indignación: se expresa una emoción y se busca que otros la compartan.

haz clic en una premisa para rechazarla

Si aceptas todas las premisas, la lógica te obliga a aceptar la conclusión. Por tanto, el debate gira en torno a las premisas.
Verificado por un solucionador lógico: es imposible que todas las premisas sean verdaderas y la conclusión falsa.
Sin la premisa implícita: Sin P5, el ordenador encuentra un caso en el que «robar está mal» no es ni verdadero ni falso y sí cumple una función, pero esa función no es expresar una emoción: por ejemplo, dar una orden válida para todos («no robes»). Esta es la pista de Hare, más abajo, y el propio Ayer dice que algunas palabras morales tienen la fuerza de una orden.
P1, P2 y P3 dan la primera mitad de la conclusión: «robar está mal» no es ni un hecho observable, ni una verdad por definición, ni una verdad captada por intuición, y por tanto no es ni verdadero ni falso. P4 y P5 dan la segunda mitad: lo que hace la frase es expresar y suscitar emociones. El debate gira sobre todo en torno a P3 (el criterio de verificación, discutido en otras partes del sitio) y a la propia conclusión: ¿puede una frase que es solo un grito servir en un razonamiento (Geach)?
Analogía. En el estadio, cuando tu equipo marca, gritas «¡Sí!». Ese grito no es ni verdadero ni falso: muestra tu alegría y arrastra a los demás. Para Ayer, «robar está mal» se parece mucho más a «¡Abajo el robo!» que a «está lloviendo». La diferencia: nadie se pregunta si «¡Sí!» es correcto, mientras que sí nos lo preguntamos ante un juicio moral.

Objeciones

3

Cada objeción es una conversación: haz clic para ver quién responde y en qué punto está el debate.

P
Peter Geach (el problema de Frege-Geach) 1965 · ataca la conclusión

Tomemos este razonamiento: «Si atormentar al gato está mal, conseguir que tu hermano pequeño lo haga está mal. Atormentar al gato está mal. Por lo tanto, conseguir que tu hermano pequeño lo haga está mal». Es válido. Pero en la primera frase, «atormentar al gato está mal» no expresa ninguna indignación: se puede aceptar sin desaprobar nada. Si el significado de la frase fuera solo un grito, no tendría el mismo significado en las dos premisas, y el razonamiento se vendría abajo. Sin embargo, se sostiene. Una frase conserva el mismo contenido, se afirme o no.

Ayer responde
S
Simon Blackburn 1984 · La respuesta expresivista
Blackburn conserva la idea de Ayer, pero la refina. «Si mentir está mal, conseguir que tu hermano mienta está mal» expresa una actitud sobre nuestras actitudes: aprobamos que la desaprobación de lo segundo siga a la desaprobación de lo primero. Quien acepta las dos premisas y rechaza la conclusión no es ilógico en sentido estricto, pero sus actitudes chocan: tiene una sensibilidad «fracturada», que no puede ser aprobada a su vez.
B
Bob Hale 1986
No es lo mismo. Tener actitudes que chocan es un fallo de coherencia práctica, como querer a la vez adelgazar y comerse tres pasteles. Pero rechazar la conclusión de un argumento válido es una contradicción lógica. La solución de Blackburn no recupera la verdadera validez del argumento.
El debate continúa (nuestro resumen) Blackburn, y después Gibbard y otros, han propuesto versiones más sutiles de una «lógica de las actitudes». El problema sigue siendo el más discutido contra cualquier teoría que haga de los juicios morales expresiones de actitudes, y no hay acuerdo en que se haya resuelto.
G. E. Moore (objeción recogida por Ayer) 1922 · ataca la conclusión

Si un juicio moral se limitara a expresar lo que siente quien habla, ya no se podría discutir sobre los valores. Quien dice «el ahorro es una virtud» y quien responde «es un vicio» no se contradirían: cada uno diría solamente lo que siente. Sin embargo, es evidente que discutimos sobre los valores.

Ayer responde
A. J. Ayer 1936 · Respuesta de Ayer (mismo capítulo)
Ayer acepta la consecuencia: nunca discutimos realmente sobre un valor, sino sobre hechos. Cuando queremos convencer a alguien, le mostramos que se equivocó sobre el motivo del acto, sus efectos o las circunstancias, con la esperanza de que, una vez de acuerdo sobre los hechos, adopte la misma actitud que nosotros.
Charles L. Stevenson 1944 · Corrección de otro emotivista
Hay desacuerdos que persisten cuando todos están de acuerdo sobre los hechos: son «desacuerdos de actitud», en los que dos personas quieren cosas incompatibles. Los debates morales mezclan los dos tipos de desacuerdo. Así pues, en moral sí discutimos, pero no siempre sobre lo que es verdadero.
El debate continúa (nuestro resumen) El propio Ayer reconoce el límite de su respuesta: cuando el otro está de acuerdo en todos los hechos pero no tiene los mismos valores, el argumento ya no sirve de nada, y «acabamos recurriendo al simple insulto». Para sus críticos, esto es justamente lo que falla: nos parece que se puede tener razón o estar equivocado sobre la esclavitud, incluso cuando todos están de acuerdo en todos los hechos.
R
R. M. Hare 1952 · ataca la premisa 5

Las palabras morales no sirven primordialmente para expresar emociones, sino para guiar la acción: «debes decir la verdad» es una especie de orden, y una orden que vale para todos los que se encuentran en la misma situación, yo incluido. Esto hace posible razonar en moral: si me niego a aplicarme mi propia regla, me contradigo. Un simple grito de indignación no tiene esa lógica.

Ayer responde
A. J. Ayer 1936 · Lo que Ayer ya había dicho
Ayer había señalado que algunas palabras morales dan a la frase la fuerza de una orden: «es tu deber decir la verdad» contiene la orden «di la verdad», y «es bueno decir la verdad» es poco más que una sugerencia.
El debate continúa (nuestro resumen) Así, Ayer ve el aspecto de «orden», pero lo coloca junto a la emoción sin extraer de ello una lógica. Hare conserva la idea de que un juicio moral no es una descripción, pero le da reglas (valer para todos), lo que hace la moral mucho más racional que en Ayer.