La muerte es un mal porque nos priva
El argumento de la privación; la muerte como mal por privación (deprivation account)
Por lo tanto, la muerte es un mal para quien muere, aunque no sienta nada, y es razonable temerla.
Un mal no necesita ser sentido: la muerte nos priva de los bienes de la vida que habríamos tenido.
«La muerte es un mal porque nos priva» es un argumento de Thomas Nagel («Death», Noûs, 1970 (reeditado en Mortal Questions, 1979)) sobre la pregunta «¿Hay que temer a la muerte?» (respuesta: una angustia que ilumina). Su tesis: Por lo tanto, la muerte es un mal para quien muere, aunque no sienta nada, y es razonable temerla. Según la verificación lógica de AskPhilosophy (solucionador Z3), el argumento es válido solo si se admite una premisa que el autor no formula (P4, P5). AskPhilosophy presenta 3 objeciones, 2 de ellas con una réplica documentada, y el texto original de cada premisa, verificado palabra por palabra.
Aquí, «angustia» significa esto: la muerte es realmente un mal, y es razonable temerla. Nagel parte de una objeción de Epicuro y su escuela: si la muerte es el fin de toda sensación, no puede hacernos nada, puesto que no la sentimos. Nagel responde que un mal no necesita ser sentido. Un hombre traicionado por sus amigos sin saberlo sufre un agravio, aunque nunca llegue a enterarse. Un adulto inteligente reducido por un accidente al estado de un niño feliz es digno de lástima, aunque no sufra. De la misma manera, la muerte no es mala por lo que se experimentaría en ella (nada), sino por lo que nos quita: el resto de nuestra vida y todos sus bienes. Así pues, lo razonable no es el miedo a «lo que viene después», sino el pesar por lo que se pierde.
haz clic en una premisa para rechazarla
Sin la premisa implícita: Sin P4 y P5, el ordenador encuentra un mundo donde la muerte sí priva de la vida futura, pero donde esa vida no habría contenido nada bueno, o bien donde se juzga inútil temer un mal inevitable: la muerte no sería allí un mal que temer.
Objeciones
3Cada objeción es una conversación: haz clic para ver quién responde y en qué punto está el debate.
EEpicuro, Carta a Meneceo 300 a. C. · ataca la premisa 2Epicuro piensa que todo bien y todo mal consisten en la sensación, y que la muerte es la privación de toda sensación. Por tanto, no es nada para nosotros: cuando nosotros somos, la muerte no está; cuando ella está, nosotros ya no somos. No hay nadie a quien pueda ocurrirle el mal de la muerte, y temerla es una inquietud sin objeto.
Nagel responde
Epicuro piensa que todo bien y todo mal consisten en la sensación, y que la muerte es la privación de toda sensación. Por tanto, no es nada para nosotros: cuando nosotros somos, la muerte no está; cuando ella está, nosotros ya no somos. No hay nadie a quien pueda ocurrirle el mal de la muerte, y temerla es una inquietud sin objeto.
LLucrecio, De la naturaleza de las cosas, III (el argumento de la simetría) 55 a. C. · ataca la premisa 3Lucrecio nos pide mirar hacia atrás: la eternidad que precedió a nuestro nacimiento no era nada para nosotros. La naturaleza la presenta como el espejo del tiempo que vendrá después de nuestra muerte. Si la nada de antes no nos asusta, la de después tampoco debería asustarnos. La muerte no nos priva más de lo que nos privaba el tiempo anterior a nuestro nacimiento.
Nagel responde
Lucrecio nos pide mirar hacia atrás: la eternidad que precedió a nuestro nacimiento no era nada para nosotros. La naturaleza la presenta como el espejo del tiempo que vendrá después de nuestra muerte. Si la nada de antes no nos asusta, la de después tampoco debería asustarnos. La muerte no nos priva más de lo que nos privaba el tiempo anterior a nuestro nacimiento.
Bernard Williams, «El caso Makropulos: reflexiones sobre el tedio de la inmortalidad» 1973 · ataca la premisa 4Williams sostiene que una vida sin fin acabaría aburriendo: a fuerza de vivir, una persona agotaría lo que le interesa y ya no tendría razón para continuar. Si esto es cierto, tener más vida no es siempre un bien, y la muerte puede incluso ahorrarnos un mal. La privación de vida futura no sería, pues, siempre una pérdida. (Resumen de la tesis, sin cita: el texto no está en nuestro corpus.)
sin respuesta
Williams sostiene que una vida sin fin acabaría aburriendo: a fuerza de vivir, una persona agotaría lo que le interesa y ya no tendría razón para continuar. Si esto es cierto, tener más vida no es siempre un bien, y la muerte puede incluso ahorrarnos un mal. La privación de vida futura no sería, pues, siempre una pérdida. (Resumen de la tesis, sin cita: el texto no está en nuestro corpus.)