C. S. Lewis
La ley moral que todos sentimos, y la razón misma, apuntan hacia Dios.
Vida
C. S. Lewis (1898-1963), nacido en Belfast, fue un escritor británico que enseñó literatura inglesa en Oxford y después ocupó la cátedra de Literatura Medieval y del Renacimiento en Cambridge (1954). Ateo en su juventud, se hizo cristiano hacia 1931 y defendió su fe mediante la razón, en particular la ley moral y el problema del sufrimiento, en Mere Christianity y The Problem of Pain. También escribió Las crónicas de Narnia.
Obras principales
Sostiene que el sufrimiento es compatible con un Dios bueno, a causa del libre albedrío de las criaturas.
Sostiene que existe una ley moral objetiva reconocida por todas las culturas y que negarla destruye lo humano.
Sostiene que la razón no puede provenir de causas enteramente no racionales.
Parte de la ley moral para llegar a Dios y, después, al cristianismo.
En sus propias palabras
« Un hombre no llama torcida a una línea si no tiene alguna idea de lo que es una línea recta. »
« Intenta excluir la posibilidad del sufrimiento que implican el orden de la naturaleza y la existencia de voluntades libres, y verás que has excluido la vida misma. »
« Para los sabios de antaño, el problema fundamental había sido cómo conformar el alma a la realidad, y la solución había sido el conocimiento, la disciplina de uno mismo y la virtud. »
Sus posiciones
haz clic en una fila para ver la pruebaLa razón y la ley moral que todos sentimos conducen a un Dios; defiende el teísmo cristiano.
Lewis, Mere Christianity (1952)
La razón no puede ser el producto de causas enteramente no racionales, por lo que la mente apunta más allá de la naturaleza.
Lewis, Miracles (1947)
Dios dio a las criaturas un verdadero libre albedrío, y el sufrimiento se deriva de su mal uso.
Lewis, The Problem of Pain (1940)
El bien y el mal son una ley real por encima de las opiniones humanas; negarla hace que toda discusión moral carezca de sentido.
Lewis, The Abolition of Man (1943) ; Mere Christianity (1952)
El ser humano está caído y necesita la gracia, aunque conserva la imagen de Dios.
Lewis, The Problem of Pain (1940)